Exalumnos reunieron a la comunidad de St Paul’s, para contarles de la danza que la Luna y Sol realizan eternamente en un escenario de planos inclinados. Lo hacen esperando, algún día, encontrarse un momento siquiera. Nos hablaron que ese momento ocurriría y que sería fugaz.  En ese instante, se oscurecería la bóveda celeste y una corona vestiría al Sol.

Tan magna obra del cosmos sólo sería posible apreciar a través de lentes especiales. Padres y apoderados llegaron justo a tiempo y nos hicieron ese regalo.

Y el día llegó….Después de 427 años, en una tranquila tarde del 2 de julio, un puñado de estudiantes y docentes, fueron testigos de la danza cósmica de unión de la Luna y Sol.

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